¿Qué es un Kamishibai?

Antes de mostrarte cómo podéis aprovechar al máximo tu teatro Kamishibai KIDS, vamos a viajar muchos años atrás en el tiempo, para contarte de dónde proviene. Kamishibai es una palabra japonesa que literalmente significa “teatro de papel”.

Es una forma tradicional de contar historias en público a través de imágenes, y tiene sus orígenes en los templos budistas de Japón en el siglo XII. A principios del siglo XX se perfeccionó con los “Gaito Kamishibaiya” (que quiere decir algo así como “el cuentacuentos de Kamishibai”), que viajaban por los pueblos de Japón con su bicicleta y un kamishibai de madera más grande para contar todo tipo de historias a los niños. Estos, a cambio, le compraban las golosinas que él llevaba y así se iba ganando la vida.

Esta versión KIDS está pensada para que los más pequeños también puedan convertirse en Gaitos Kamishibaiya (incluso si no saben leer bien todavía) y sentir la magia que se crea al unir a toda la familia a través de una sencilla historia.

¿Cómo uso mi Kamishibai KIDS?

La primera pregunta que conviene hacerse es: ¿saben leer con fluidez? Si la respuesta es que no, conviene organizar una sesión Kamishibai donde les cuentes el cuento que te gustaría que ellos contasen. Quizá incluso te pidan que lo cuentes varias veces. Ellos mismos saben cuándo lo han entendido a la perfección y cuándo necesitan escucharlo otra vez.

Lo siguiente sería que el que vaya a ser narrador se familiarice con el butai (teatro de madera). Tocarlo, abrirlo, cerrar sus puertas, buscarle un buen sitio donde ponerlo…

¿Preparados? Pues dejemos que sea nuestra amiga PIMPO quien nos enseñe cómo usarlo.

1

Pon las láminas del cuento Kamishibai en orden: 01, 02, 03, etc… y con todas las ilustraciones hacia el mismo lado.

Si acabas de abrir el cuento ya deberían venir ordenadas. Pero si no, seguro que “mágicamente” alguien las ha desordenado (¿KUMA, has sido tú?).

Comprueba varias veces que están en orden, que sino la historia será un disparate.

2

¿Láminas en orden? Pues ahora hay que meterlas todas a la vez dentro del teatro Kamishibai cerrado, de manera que te quede la lámina 01 (con la ilustración a color) mirando hacia las puertas.

Mejor si tienes las manos limpias, pero si las láminas se ensucian no te preocupes, son muy fáciles de limpiar. Eso sí, quizá no sea muy buena idea dejar que tu gato las use de alfombra para dormir.

3

Pon el teatro en una superficie que esté un poco elevada (como una mesita) y sienta a tus espectadores en el suelo frente al teatro.

Colócate detrás del teatro Kamishibai e invéntante un nombre de Gaito Kamishibaiya (“Julieta-san la cuentista mayor de la casa” o “Magic Bruno y sus historias mágicas”). Preséntate y di que traes una historia muy especial que esperas que les guste a todos por igual.

Abre el teatro de una manera mágica y comienza a contar tu historia leyendo el texto que figura en la parte de atrás del teatro. Si todavía no tienes buena fluidez de lectura, mejor contarlo con tus propias palabras. Recuerda que siempre estarás viendo por detrás la imagen que tu público está viendo por delante. Así es mucho más fácil improvisar, ¿verdad?

4

Cuando termines el texto de la lámina 01, sácala hacia la derecha (o izquierda) y colócala en la parte de atrás. Deberías tener a la vista el texto de la lámina 02.

Sigue contando y pasando láminas hasta llegar al final de la última lámina. Después, cierra el teatro mágicamente con un “Y así termina (usa el nombre del cuento) para el Kamishibai”.

Seguramente se oirá un “bravo, bravo” y muchos aplausos. Entonces podrás saludar con orgullo, porque habrás conseguido que todos se sintieran unidos a través de una sencilla historia.


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